martes, 27 de enero de 2026
Intenso, aromático y con una personalidad inconfundible. Así es el queso Appenzeller, uno de los grandes tesoros de la gastronomía suiza que se sigue elaborando a partir de la receta original desde hace más de 700 años
Su sabor profundo, su textura firme y su misteriosa salmuera de hierbas, cuyo secreto solo conocen unos pocos maestros queseros, lo hacen único y transmiten una identidad repleta de carácter que satisface a quienes buscan algo más que sabores suaves y previsibles.
El Appenzeller es un queso suizo elaborado con leche cruda de vaca, conocida por su alta calidad y su equilibrio natural de materia grasa. Se trata de un queso de pasta prensada no cocida, con una corteza natural y una elaboración artesanal muy cuidada.
Durante su producción, el queso se frota regularmente con una mezcla secreta de hierbas, vino o sidra, que forma parte esencial de su identidad, y este proceso influye en el aroma, en el color de la corteza y en la complejidad final del sabor, que es lo más característico de su receta y uno de sus grandes secretos.
La historia del queso Appenzeller comienza en el noreste de Suiza, en una región que abarca los cantones de Appenzell Innerrhoden y Appenzell Ausserrhoden, así como zonas cercanas como San Galo. Es en esta zona alpina donde, desde hace siglos, los ganaderos transforman la leche en un queso único.
Los primeros documentos que mencionan el Appenzeller datan de hace más de 700 años, lo que lo convierte en uno de los quesos más antiguos de Suiza. Su tradición quesera está profundamente ligada al paisaje, al clima y al respeto por los métodos artesanales, y a pesar del paso de los años, la elaboración del Appenzeller sigue respetando esas normas estrictas que garantizan su autenticidad y su vínculo con el territorio.
El sabor del queso Appenzeller es intenso y está lleno de matices. Al probarlo, sobre todo los primeros bocados, resulta ligeramente picante, con notas especiadas y un fondo aromático muy persistente. Y aunque su aroma puede parecer potente, no es agresivo y anticipa una experiencia gustativa compleja y elegante.
El secreto de ese perfil es la salmuera de hierbas, aplicada durante la maduración, que aporta profundidad y un carácter inconfundible que lo diferencia de otros quesos suizos más suaves.
El Appenzeller se clasifica principalmente según su tiempo de maduración, lo que influye directamente en su textura, aroma y sabor.
Con una maduración mínima de tres meses, el queso Appenzeller presenta una textura firme pero aún elástica, fácil de cortar y agradable en boca. El sabor es equilibrado, con notas lácticas y un toque especiado suave.
Es una versión muy versátil, perfecta tanto para tablas de queso como para cocina.
En las curaciones más largas, el queso desarrolla un carácter mucho más intenso. La textura se vuelve más compacta, el aroma se profundiza y el sabor gana potencia, con matices más complejos y persistentes.
A mayor tiempo de maduración, más pronunciado es el aroma y más firme la textura. La corteza adquiere un color más oscuro y el interior del queso se vuelve más concentrado, ofreciendo una experiencia más intensa y estructurada.
El queso Appenzeller es muy versátil. Puede disfrutarse solo, en lascas, o en una tabla con otros quesos de diferente estilo. También funciona de maravilla en cocina: rallado, fundido o como ingrediente principal en recetas tradicionales suizas.
Es excelente para gratinar, para sándwiches calientes o para dar carácter a platos de patata, pasta o verduras.
Para acompañar el Appenzeller, lo ideal es optar por un vino blanco seco con buena acidez o un tinto ligero que respete su intensidad sin eclipsarla. También combina muy bien con vinos suizos, sidras secas o cervezas artesanas.
Los panes rústicos y los frutos secos suaves son compañeros ideales para resaltar su sabor.
Para conservar el queso Appenzeller en óptimas condiciones, lo mejor es guardarlo en el frigorífico, envuelto en papel de queso o papel encerado. Así se preserva su aroma y se evita que se reseque.
Eso sí, conviene sacarlo del frío unos minutos antes de consumirlo, para que su textura y su sabor se expresen plenamente.
Si quieres comprar queso Appenzeller de la mejor calidad, en La Boulette encontrarás una versión de cuatro meses de maduración, ideal para descubrir todo su carácter sin que resulte excesivo, tanto en el enlace anterior como en el Mercado de la Paz en Madrid.
Un queso suizo con historia, tradición y un secreto bien guardado que se nota en cada bocado. Ideal para quienes buscan sabores auténticos y con personalidad.
Sí, el Appenzeller se caracteriza por ser un queso con un sabor intenso y aromático, que se vuelve más potente cuanto mayor es su curación.
No, ya que, tradicionalmente, se elabora con leche de vaca cruda, algo que contribuye a su complejidad aromática característica.
Sí, el Appenzeller es excelente para fundir, rallar o incorporar en recetas calientes gracias a su textura y sabor.
A diferencia de los quesos más suaves, el Appenzeller destaca por su receta secreta de hierbas y su perfil de sabor más intenso.
De lunes a viernes: de 9h a 20h
Sábados: de 9h a 14.30h
Entre el 5 y el 24 de agosto
De lunes a viernes: de 9h a 15h
Sábados: de 9h a 14.30h